El Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció que Nicolás Maduro obtuvo el 51,95% de los votos en las recientes elecciones, apenas 1,95% más de lo necesario para ganar. Sin embargo, la oposición sostiene que superó a Maduro por un margen del 37%, lo que generó inquietud sobre un posible conflicto social. Aunque no se han reportado protestas en el país, la situación ha dejado a la izquierda latinoamericana en una posición incómoda, ya que muchos no creen en la legitimidad de la victoria del líder bolivariano.

Siete países con gobiernos de izquierda, entre ellos Chile, Perú, Colombia, Brasil y México, han solicitado la publicación de los resultados detallados por acta. Por otro lado, cinco países con gobiernos de derecha, incluyendo Argentina, Panamá y Uruguay, han reconocido al opositor Edmundo González como el verdadero ganador. Solo cuatro naciones de la izquierda —Cuba, Nicaragua, Honduras y Bolivia— continúan respaldando a Maduro como presidente.

En este contexto, John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, expresó que su país “está perdiendo la paciencia” con la situación, reconociendo a González como el vencedor. Sin embargo, no está claro qué medidas tomará Washington si la situación no se resuelve, especialmente con las elecciones estadounidenses a la vuelta de la esquina.

La izquierda latinoamericana reclama transparencia y exige la publicación de las actas electorales, aunque es incierto si el gobierno de Maduro accederá a tal petición. Los países de la región se enfrentan a una difícil decisión: mantener la unidad ideológica o tomar medidas más drásticas. Algunos, como Uruguay, han optado por una postura ambigua, sin reconocer la victoria de Maduro pero continuando las relaciones diplomáticas.

Mientras tanto, Maduro espera con ansias una llamada de líderes como Lula, López Obrador y Petro para discutir el asunto. Hasta ahora, esa comunicación no ha tenido lugar, dejando en suspenso el curso de acción de la izquierda regional.

El panorama internacional también ha cambiado, con un mundo cada vez más multipolar. Maduro ha amenazado con entregar bloques petroleros y gasíferos a los países del BRICS, lo que podría agravar aún más la situación, dado que Venezuela posee la mayor reserva de petróleo del mundo. En este contexto, la respuesta de Estados Unidos, cuando finalmente tome acción, podría tener consecuencias significativas.

El futuro de la región es incierto, y mientras tanto, los líderes latinoamericanos deberán decidir cómo actuar en un escenario donde la paz y la estabilidad parecen cada vez más difíciles de mantener.