Desde Bruselas, se confirma que la Unión Europea está trabajando en una misión clave para fiscalizar las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio. Aunque la invitación formal del régimen de Maduro está sobre la mesa, su aceptación de las condiciones del bloque es crucial.

El Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, había adelantado esta posibilidad, y ahora, con la invitación formal del régimen venezolano, los preparativos están en marcha. Sin embargo, la UE establece condiciones claras: independencia total, acceso completo a las mesas electorales y libertad de prensa sin restricciones.

Además, la UE insiste en la necesidad de unas “elecciones inclusivas”, que requieren la participación activa de la oposición democrática. Este punto es crucial para Bruselas, ya que perciben un respaldo unitario hacia un candidato de la oposición como un avance significativo.

A pesar de los desafíos, la UE ve el esfuerzo de la oposición por una vía electoral como valioso y está dispuesta a apoyarlo. Sin embargo, la incertidumbre persiste sobre si Maduro aceptará los términos establecidos por la UE.

Esta iniciativa europea se desarrolla en coordinación con Estados Unidos y en colaboración estrecha con países de la región como Brasil y Colombia. Sin embargo, la volatilidad del régimen venezolano agrega incertidumbre sobre la viabilidad de la misión de observación electoral.

En resumen, la Unión Europea se prepara para enviar observadores a las elecciones en Venezuela, pero su participación está condicionada a que el régimen de Maduro acepte los términos establecidos por el bloque.