En los últimos tres meses, las temperaturas en una parte del Atlántico han disminuido más rápidamente que en cualquier otro momento desde 1982. Este enfriamiento inesperado ha generado incertidumbre en las predicciones meteorológicas, que originalmente anticipaban una temporada de huracanes especialmente intensa debido a las aguas cálidas del océano.

Desde mayo, se ha observado un rápido cambio de temperaturas en el Atlántico ecuatorial, pasando de cálidas a frías, en lo que se describe como una posible “Niña Atlántica”. Este fenómeno podría desencadenar un efecto dominó en el clima global, justo antes de la transición prevista a una La Niña más fría en el Pacífico.

Según Pedro DiNezio, de la Universidad de Colorado, las temperaturas medias globales del océano están comenzando a bajar. Aunque las temperaturas globales de la superficie del mar en julio fueron ligeramente más frías que en julio de 2023, esto marca el fin de una racha de 15 meses de temperaturas récord.

El enfriamiento se ha producido en un estrecho corredor a lo largo del ecuador, cerca de la costa africana, influenciado por los vientos alisios que tienden a intensificarse en verano. A pesar de ello, los científicos no están seguros de las causas exactas de este fenómeno, ya que, curiosamente, el enfriamiento coincidió con un debilitamiento de estos vientos, lo que normalmente produciría el efecto contrario.

Este enfriamiento podría tener implicaciones significativas para el clima global, afectando los patrones de temperatura y humedad en distintas regiones. Una Niña Atlántica podría reducir las precipitaciones en el Sahel africano y aumentarlas en partes de Brasil, mientras que una La Niña en el Pacífico suele asociarse con un clima seco en el oeste de Estados Unidos y húmedo en el este de África.

En cuanto a la temporada de huracanes, aunque el Atlántico ecuatorial, donde se observa el enfriamiento, no es una zona típica de formación de huracanes, la presencia de una Niña Atlántica podría limitar la cantidad de ciclones tropicales al reducir las precipitaciones en el Golfo de Guinea. Esto contrasta con los efectos de un Niño/Niña Atlántico, que generalmente aumenta la actividad de huracanes.

En resumen, la posible interacción entre la Niña Atlántica y la La Niña del Pacífico podría retrasar o moderar los efectos de enfriamiento previstos, lo que añade una capa adicional de complejidad a las predicciones climáticas para los próximos meses.