La reciente propuesta del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de convocar nuevas elecciones en Venezuela ha desencadenado una fuerte polémica tanto dentro como fuera de Brasil. La iniciativa, que fue presentada durante una reunión ministerial el 8 de agosto, se ha convertido en un “boomerang” para la política exterior del país sudamericano.

La idea, que originalmente provino del asesor especial de Lula en política exterior, Celso Amorim, sugiere una segunda vuelta electoral entre Nicolás Maduro y Edmundo González Urrutia, con la condición de que el perdedor reciba una amnistía y se permita la presencia de observadores internacionales. Sin embargo, esta propuesta ha sido duramente criticada tanto por expertos como por ciudadanos brasileños, que temen que la situación se utilice en su contra en las próximas elecciones municipales.

Tamara Taraciuk Broner, directora del Programa de Estado de Derecho en The Inter-American Dialogue, expresó su desacuerdo con la propuesta, argumentando que en Venezuela ya se llevaron a cabo elecciones y que lo que se necesita ahora es que se respete la voluntad popular de los venezolanos.

Por otro lado, la reacción desde Venezuela no se hizo esperar. Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento venezolano, propuso una reforma a la ley electoral para prohibir la presencia de observadores extranjeros, calificando de “basura” a los expertos de la ONU que cuestionaron la transparencia de las elecciones recientes.

El politólogo Hussein Kalout advirtió que la crisis en Venezuela es una prueba clave para la política exterior de Lula, señalando que Brasil ha cometido errores al tratar con el régimen de Maduro, lo que ha dejado al país en una posición vulnerable. Mientras tanto, el politólogo Augusto de Franco destacó que el gobierno de Lula ha mostrado afinidad con dictaduras de izquierda, como las de Venezuela y Cuba.

En resumen, la propuesta de Lula no solo ha generado controversia internacional, sino que también ha puesto en evidencia las divisiones y desafíos internos en la política exterior brasileña.