Graddy Judd, alguacil del condado de Polk en Florida, ha llamado la atención sobre el tráfico masivo de drogas en el aeropuerto de Los Ángeles (LAX), destacando la falta de controles necesarios para combatir esta problemática.

El narcotráfico es un problema global, donde organizaciones criminales producen y distribuyen sustancias ilícitas, dejando un rastro de violencia y muerte. Según el alguacil Judd, el aeropuerto de Los Ángeles se ha convertido en un punto crucial de entrada de drogas a los Estados Unidos.

En una reciente conferencia de prensa, Judd explicó cómo una red de traficantes desmantelada por su oficina reveló que muchas drogas ingresan al país a través de LAX. “Una y otra vez, estas aerolíneas domésticas desde LAX transportan drogas de contrabando en maletas”, afirmó, mostrando equipajes repletos de narcóticos.

Judd subrayó que los traficantes se aprovechan de la industria de viajes multimillonaria para mover drogas por el país. Según él, la facilidad con la que las drogas pasan desapercibidas es alarmante, ya que los contrabandistas ni siquiera se molestan en ocultarlas adecuadamente.

Una investigación realizada por Eyewitness News respaldó las afirmaciones de Judd, confirmando que drogas encontradas en todo el país y el mundo habían pasado por LAX. Esta situación convierte al aeropuerto en una especie de capital mundial del narcotráfico, y la responsabilidad es compartida.

La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) es la encargada de revisar las maletas, pero su director de seguridad en LAX, Jason Pantages, indicó que su enfoque está en armas, incendiarios y explosivos, no en drogas. “No somos agentes de la ley, así que cuando encontramos drogas, notificamos a las autoridades competentes”, explicó Pantages.

LAX es uno de los aeropuertos más concurridos de Estados Unidos y del mundo, manejando cientos de miles de maletas diariamente. Aunque hay presencia de agentes de la DEA y el FBI, la responsabilidad de revisar las maletas no recae sobre ellos.

El alguacil Judd concluyó que los cárteles están al tanto de esta situación, por lo que prefieren usar aerolíneas comerciales en lugar de vuelos privados.